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Sin City: Una mujer por la que matar

Sin City es una película que me gustó bastante. No es que la considere una obra maestra ni mucho menos, pero me gustó, y aún de vez en cuando me gusta volver a verla. Cuando me enteré de que iban a hacer una segunda parte la noticia me pareció genial. Además con un buen reparto, alguno de los personajes que ya conocíamos y otros nuevos que prometían estar a la altura. Especialmente Eva Green, a quien considero la principal razón por la que 300: Rise of an empire merece la pena ser vista.

 Por devenires del destino no pude ver la película en su momento, pero toda la gente que la había visto decía que era muy mala. También lo dicen de otras películas que yo consigo hacer que me gusten, así que aunque esperaba ver algo malo, sobre todo en comparación con la primera parte, tenía esperanzas de disfrutar del par de horas que iba a durar. Al fin y al cabo, tenían todo los ingredientes para hacer una película entretenida, ¿no?

Pues no.

He visto películas malas muchas veces. Películas que pese a malas me han gustado en mayor o menor medida y películas que me han parecido tan malas que no hay por dónde cogerlas. A lo mejor peco de vista estrecha, y estas palabras están influenciadas porque guardo el recuerdo aún fresco en mi cabeza, pero esta película se lleva la palma. No diré que es la peor película que he visto en la vida, porque para poder afirmar tamaña acusación debería de intentar hacer un ejercicio de memoria e incluso echar un vistazo a otras grandes decepciones de mi videoteca, y no estoy por la labor de recordar malos ratos. Además no es lo mismo hablar de lo mala que me parece esta película, o Los inmortales 2 -otra que inevitablemente aflora la superficie de la mente con un regustillo amargo mientras escribo estas líneas-, que hablar de lo malas que me han parecido otras. Mientras que otras pueden haber sido malas porque tengan menos presupuesto, o sencillamente la premisa en la que se basan sea un poco estúpida, en estas secuelas no podemos decir lo mismo, pues nacen de precuelas que han sido especialmente exitosas. En cualquier caso sí que puedo decir que pocas películas he visto tan malas como Sin City: Una mujer por la que matar.

Ya el prólogo echa para atrás. Tuve que hacer un esfuerzo para no quitar la película en cuanto salieron unas flechas tan cutres que me hicieron dudar de si me habría equivocado de película. Además de las flechas, los efectos en general son muy malos, los diálogos son pésimos, las historias tontísimas, los personajes totalmente inverosímiles, así como muchas de las situaciones que viven, los tiempos muy mal llevados y subtramas completamente de relleno que pretenden aportar un poco de profundidad a los personajes y a la historia, pero que se quedan en un «¿pero qué coño?». Estaba deseando que terminase la película. En serio. Además, en la original nos contaban varias historias, al igual que en esta. Pero así como en la primera película las historias tenían el mismo peso, y cada uno podría tener su favorita, aquí todo el núcleo está en la historia de Eva Green, que además da el título de la película. Esto, de hecho es gracioso, porque es muy evidente que Eva Green es esa «mujer por la que matar», pero tomando al espectador por imbécil, nos bombardearon a carteles con distintas fotos de Eva Green durante la promoción de la película, pero por si acaso aún no fuese suficiente para nuestro escaso intelecto, el propio Mickey Rourke nos lo dice cuando la ve, para que no quede ninguna duda. De verdad me sentí bastante ofendido con esa línea del guion.

Otra cosa que me tocó las narices es que no respetan ni una pizca la continuidad. Las escenas de Jessica Alba en otras historias nos hacen ver que se supone que es una secuela, interpretando a una Nancy Callahan depresiva y malhumorada, enfadada con Hartigan por haberla dejado sola. Pero luego, ¡zas!, nos sacan a Manute sin su ojo dorado -cuando en la original ya lo tenía-.

Lo peor de todo es que no entiendo por qué. Misma dirección, Frank Miller escribiendo también el guion, más presupuesto, una base de la que partir… ¿Qué se pensaban? ¿que como había triunfado la primera, la segunda iba a hacerlo aunque fuese un bodrio? De verdad, no lo entiendo.

En serio, si tenéis la suerte de no haberla visto. No lo hagáis. No merece la pena perder 102 minutos en esta bazofia.

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