3 estrellas, Videojuegos

Murdered: Soul Suspect

Cuando mueres, antes de ir a donde sea que tengas que ir, tienes que terminar tus asusntos pendientes. Esa es la premisa con la que nos encontramos cuando jugamos a Murdered: Soul Suspect, un videojuego detectivesco donde el protagonista, Ronan O’Connor, un policia de Salem, Massachusetts (sí, el mismo Salem de las brujas), muere a manos del asesino en serie al que estaba investigando. Una putada pues ahora no podrá cruzar al Otro Lado hasta que lo atrape.

 El juego empieza en el momento de tu muerte, unos cristales rotos y el detective cayendo a través de una ventana mientras ve su vida pasar por delante de sus ojos. Sí, tópico, pero también una forma muy buena de presentar al personaje que vamos a manejar durante todo el juego (o mejor dicho, el personaje cuyo fantasma vamos a controlar durante el mismo). No es que se vayamos a tragarnos toda su vida en plan documental, solo unos pequeños fragmentos de aquellos momentos que te llevaron hasta el punto donde se encuentras, aquellos que definen su personalidad, aquellos tan importantes que  merecen un tatuaje un la piel del detective y son estos mismos tatuajes los que hacen de la cinemática de introducción una cosa realmente interesante. Los flashback se entrelazan con los tatuajes de una forma muy narrativa: el primer robo que cometió, los cargos con los que le metieron en la cárcel, cuando se enamoró de Julia, y cuando la perdió, cuando decidió dejar de lado la vida criminal por empezar una nueva vida como protector de la ley… Sin duda es una intro que merece la pena ser vista, independientemente de que te plantees jugar al juego o no.

Luego el juego en sí no pinta mal, aunque no es que innove demasiado en el género precisamete, básicamente la historia se basa en analizar distintas escenarios buscando pistas hasta llegar a una conclusión que apunte al siguiente escenario. Podría hasta parecer aburrido, lo reconozco, aunque a mí no me lo pareció. El caso principal, el asesino en serie apodado El Campanero responsable de nuestra propia muerte, es bastante interesante de seguir y para ello no estaremos solos, contaremos con la ayuda de Joy, una medium adolescente que está buscando a su madre, una vidente desaparecida que colaboraba con la policía para atrapar al homicida.

En el juego tenemos que ir de un lugar de la ciudad a otro buscando éstas pistas mientras la historia avanza. A veces, no muchas afortunadametne, para llegar a un punto hay que lidiar con unos fantasmas que recuerdan demasiado a los dementores de Harry Potter. Éstos patrullan por alguna de las zonas siguiendo un patrón fijo. Para poder avanzar hay que, o bien evitarlos, pues si te ven te absorben el alma (y cuando eres 100% alma no debe ser un sentimiento agradable); o bien acercarte a ellos por detrás, sin que te vean, para desintegrarlos con tus poderes fantasmales (no le pidáis mucho sentido, la verdad). Estos fantasmas, junto a unos charcos demoniacos muy fácilmente sorteables, son las únicas formas de morir en el juego. Yo entiendo que los desarrolladores sintieran esa necesidad de que en un videojuego debe haber una manera de morir, si no es como que falta algo… pues no, señores, de verdad. No siempre es necesario, especialmente cuando la dificultad de ésto radica más en el tedio que en la complejidad. Los bichos no suelen ser muchos, y como he dicho aparecen muy poco, pero cuando aparecen tienes que tirarte escondido un buen rato hasta que es el momento de salir y matar (matarlos es mucho más rápido y sencillo que evitarlos) y luego te vuelves a esconder hasta que puedas acabar con los tres o cuatro que merodean por el área en cuestión. Un auténtico coñazo, de verdad.

Hubiese preferido mil veces un juego donde no se puede morir, aunque parezca carente de desafío, que un juego en el que te tienes que pasar el rato escondido en un ectoplasma esperando tu oportunidad. De hecho es tan aburrido que la mitad de las veces que mueres es por querer hacerlo más rápido para seguir buscando pistas. Sin duda los dementores lo peor del juego.

Otro punto negativo, aunque creo que esto puede ser algo más personal, es que los puzzles son demasiado sencillos. Tampoco son puzzles al uso, es más bien saber cuales de las pistas son relevantes en cada momento, con un número limitado de intentos. No sé qué pasaría si agotas los intentos, pero la verdad es que tampoco me importa mucho. Esto realmente no es que sea un problema nuevo, es algo bastante común en todos los juegos a los que he jugado en los que resolver casos o escenas del crimen tienen un papel. Terminan por ser un “busca todas las pistas y tira pa’lante“, pero claro, es una forma fácil de hacer que la historia continúe, lo que en otros juegos, como por ejemplo la serie Arkham de Batman, no es un problema pues tienes a un montón de bandidos a los que partir la cara entre caso y caso, pero cuando éstos juegos de deducción es la piedra fundamental de tu juego… la cosa cambia, especialmente si vas en el caso un paso por delante del detective.

Aún así el juego me ha gustado, y la parte de buscar pistas y resolver los casos la he disfrutado, además el desenlace me pilló bastante por sorpresa, lo que es de agradecer. ¡Que no significa que os tenga que sorprender a vosotros!

Mi conclusión es que el juego merece la pena, si no vas a gastarte un pastón en él. Tiene buenos momemtos, el argumento es interesante. Además no es demasiado largo por lo que la falta de acción no supone un problema. Eso sí, os invito a que si os decidís a jugarlo y descubrís la identidad del asesino (o una buena aproximación) antes de que se revele lo comentéis por aquí.

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